Por: jRous.
Un
hombre que con motivo del aniversario de bodas, le regaló a su esposa
un hermoso y elegante vestido negro. El marido, sonriente, observa a su
mujer como se prueba el nuevo vestido, y le pregunta:
- Cariño, ¿cuando te pondrás el nuevo vestido? Y ella le responde:
-
Me lo pondré en un evento especial contigo. Dobló y guardó
cuidadosamente su nuevo vestido en la caja de regalo, con su lindo moño
dorado atravesado.
Y así, pasó el tiempo, días y semanas, hasta
que hubo una reunión especial en el trabajo del marido. Mientras los
esposos se vestían y se organizaban para asistir a la reunión; el
marido, confiado en que su esposa se iba a poner su nuevo vestido, se
llevó una sorpresa al verla con otro vestido diferente al que le había
regalado. El marido extrañado le pregunta:
- ¿Y el vestido negro? Dime la verdad, ¿no te gustó? - Y ella le responde:
-
Claro que si mi amor, es mi vestido favorito y lo tengo reservado para
una fecha especial contigo. No te afanes, ya llegará ese momento
especial y me lo pondré.
Y sucede que pasaron semanas y meses,
entre reuniones y eventos, y la señora nada que se ponía el vestido
negro… y la respuesta siempre era la misma:
- Lo tengo reservado para una ocasiòn especial contigo. No te preocupes, ya llegarà el momento.
Cierto
día, de repente la señora enfermó gravemente y la llevaron de urgencias
a la clínica. Después de todo los chequeos médicos de rigor, el marido
por fin pudo hablar con los médicos para averiguar sobre el estado de
salud de su esposa; el mèdico le dice:- Señor, lamento
informarle que su esposa tiene cáncer en el hígado, y lo
tiene muy avanzado, me temo que no es mucho lo que podamos hacer, salvo
que encontremos un donante de hígado lo más pronto posible; pues, es
poco lo que le queda de vida… Lo sentimos mucho señor.
Después de
dos días de hacer los trámites en busca de un donante, y de acompañar a
su esposa en la clínica, ella finalmente murió.
Después de un día
difícil, el marido regresa a su casa en la noche, cansado, abatido y
desconcertado. Se dirige directamente a su habitación, y con suprema
melancolía, observa el lecho matrimonial. Entre sollozos, se deja caer
en el lado donde ella dormía, y quedó profundamente dormido.
A la mañana siguiente, muy temprano, tocan la puerta de la casa, y el marido, desconcertado aún, se dirige a la puerta:
- Hola Señor, disculpe molestarlo muy temprano, somos de la funeraria. Lamentamos mucho su pérdida.
- Está bien, gracias, ¿en que les puedo servir? -Pregunta el marido.
-
Señor, nos disponemos a recoger el cuerpo de su esposa para llevarla a
la funeraria, por favor, nos quiere suministrar alguna ropa para ella?
- Si, claro. Un momento por favor, ya regreso…
El
marido se dirige a la habitación, y revisa el ropero de su esposa, y
entre tantos vestidos, alcanzó a divisar el regalo que él le había
obsequiado meses atrás, aún con su lindo moño dorado puesto.
Quita la tapa, y... ¡ahí está! El elegante vestido negro sin estrenar,
meticulosamente doblado…
El marido, meneando la cabeza se dice:
- Tenías razón mi amor, el vestido negro era para esta ocasión especial…
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La
vida debe ser un patrón de experiencias para vivirla y disfrutarla en
el presente. Pero, la mayoría de las personas están tan absortos en sus
vidas, que no se dan cuenta que el tiempo pasa, y se pierden
oportunidades de pasar bellos y gratos momentos con sus seres queridos.
Las
frases, "algún día...", "ya llegará..." y, "uno de estos días...",
deben desaparecer de su vocabulario. No guardes nada para una fecha
especial: Ponte su "vestido negro", los zapatos nuevos, usa el mejor
perfume para cada momento del día, no para las fiestas o reuniones. Usa
la vajilla de cerámica, las copas de cristal todos los días, y no pára
fechas especiales.
Dile ahora a su pareja, a sus hijos, a sus
padres, a sus hermanos, con suficiente frecuencia, cuánto los ama. A tus
amigos, cuanto los aprecia... Díselos ahora que puedes, no vaya a ser
que sea demasiado tarde.